Vieja melodía del mundo (2013)

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El mayor enemigo del ser humano es el propio ser humano, eso refiere la novela, esa es la “Vieja melodía del mundo”.  Nadie viene a salvarnos de los actos y pensamientos de los demás, eso nos susurra entre silencios y miedos los hechos desenterrados a lo largo de sus páginas.  Si hacemos lo que los demás hacen, o lo que dicen, o quedamos limitados y coartados por sus posibles opiniones, o sus apocalípticos horizontes de dimes y diretes, al final no somos nosotros, a lo sumo, seremos los demás.

En la Villa y Ciudad de San Andrés y Sauces, al noroeste de la isla de La Palma, suceden a lo largo del siglo pasado hechos que desarman y destruyen la vida de la familia de Anastasio Vargas y Francisca Expósito.  La envidia, los celos, y la bajeza a la que pueden acudir los miembros de la especie humana por conseguir lo que anhelan, dejarán huérfanos de vida a los mismos y sus descendientes.  La novela narra lo acaecido a toda una familia durante el siglo XX, y como los demás con sus susurros, con los murmullos, con esos incómodos tambores, con esas alarmantes campanadas, que resuenan una y otra vez, empujando, inmiscuyéndose, a modo de atroz cotilleo y deplorable falacia, son capaces de dirigirnos la vida.

Los demás van y vienen de una u otra manera, solo son los demás, nada más que eso.  A muchas personas les molesta mucho observar la felicidad en otros, o la posibilidad de que puedan serlo.